mercoledì 24 marzo 2004

Entrevista a Gianni Profita "optimismo por el acuerdo de co-distribución con el cine argentino"

Experto en la organización de la industria audiovisual internacional y en los recursos humanos gerenciales, especializado en el campo de la producción cinematográfica, Gianni Profita, es el actual titular de la Dirección General para el Cine de la República de Italia. Graduado en ciencias politicas, manager y docente universitario, ha presidido numerosos comités técnicos y científicos en cursos promovidos por el ministerio de Instrucción italiano y también en el ámbito europeo.
En esta entrevista con Raíces, Profita da su opinión sobre la potencial colaboración entre las cinematografías de Italia y la Argentina. -¿Qué comentarios le merece el acuerdo de co-distribución firmado entre Italia y la Argentina?-Nuestra valoración es absolutamente positiva. El acuerdo demuestra la gran importancia en el terreno de la colaboración y de los intercambios culturales por parte de los ministerios culturales de ambos países.
El acuerdo presenta características muy innovadoras por varias razones. En primer lugar, por primera vez los dos ministros de Cultura han sellado un acuerdo de co-distribución cinematográfica. La co-distribución representa un nuevo mecanismo de colaboración política e industrial, ya experimentado con éxito por nuestro país con España, Gran Bretaña e India (por citar sólo algunos ejemplos), con el objetivo de aumentar el impacto de los filmes nacionales en los mercados exteriores.
Se trata de un importante instrumento base de las circulaciones trasnacionales de los productos cinematográficos capaz de valorizar la diversidad cultural y la difusión recíproca de las identidades culturales nacionales del mundo. Como consecuencia del acuerdo, los dos países actuarán de forma conjunta y sinérgica para distribuir películas italianas en la Argentina y viceversa. No se trata, sin embargo, de una lógica de mera reciprocidad entre lo que hará la Argentina en su proprio terreno para la distribución de películas italianas de calidad y aquello que realizará Italia para las películas argentinas. El propósito es mucho más articulado y ambicioso y se basa en una compleja estrategia que tendrá en cuenta las especificidades de los mercados italianos y argentinos y de los varios instrumentos disponibles.
-¿Qué efectos tendrá ese convenio?-Espero y deseo que este sea el inicio de una serie de iniciativas concretas y bien estructuradas en apoyo a la recíproca distribución de películas no nacionales (co-distribución), sobre la base de una estrategia desarrollada por la Direzione Generale per il Cinema y con el soporte del sistema de Cinecittá Holding y las instituciones argentinas guiadas por el Instituto Nacional de Cine y de Artes Audiovisuales. Una estrategia que prevé también un estudio profundo de las características específicas de los dos mercados y de los diferentes instrumentos a disposición de ambos países para el sostén de las propias cinematografías nacionales.Los proyectos a poner en marcha deberían apuntar al mejoramiento de la difusión y a la explotación del máximo potencial comercial del cine de los dos países. Para arribar a ésto es necesario un esfuerzo conjunto que prevea también la constitución de un grupo de trabajo ad hoc como para medir la real eficacia del acuerdo.
¿Qué espera de las reuniones que mantendrá en el Festival de Mar del Plata y en Buenos Aires?-El objetivo principal de la visita es definir los aspectos técnicos necesarios para hacer operativo el acuerdo político firmado el 14 de octubre pasado por los dos ministros de Cultura. El protocolo técnico preparado está articulado en dos partes. La primera, a favor de la distribución de películas argentinas en Italia: la Direzione Generale per il Cinema estimulará de la mejor forma posible la presencia de películas argentinas de calidad en el ámbito de eventos promocionales (festivales, reseñas cinematográficas, retrospectivas, etc) realizados por el Istituto Luce y por las otras salas del sistema Cinecittá, que más allá de proporcionar un soporte a los distribuidores italianos de películas argentinas, pondrá a disposición su proprio circuito cinematográfico para su exhibición, elevando, de esta manera, la imagen y la recepción del cine argentino en Italia y mejorando su acceso al mercado.También está previsto un apoyo a la promocion (posters, publicidad y eventos promocionales ligados a los estrenos de los films seleccionados) con la intención de extender la difusión del arte cinematográfico argentino de calidad y de ampliar su potencial comercial.
-¿A qué se refiere al decir "películas de calidad"?-La definición "películas de calidad", objeto de este acuerdo, se refiere a aquellas que representan el cine nacional de calidad que refleja las dimensiones y la diversidad de la vida cultural de los dos países, también en relación al cine de otros países.La segunda parte prevé un análogo apoyo a la distribución de películas italianas en la Argentina, coordinada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), con el fin de estimular de la mejor manera posible la presencia de películas italianas de calidad en los diferentes eventos promocionales que el mismo Instituto promueva (festivales, muestras cinematográficas, retrospectivas, etc) gracias al circuito cinematográfico de salas públicas del instituto para una más amplia difusión en la Argentina de películas italianas. La intención es siempre la misma: aumentar la distribución y elevar el numero de gente que ve y gusta de esas películas.
-¿Cuándo comenzarían a verse los resultados de estos acuerdos? -El acuerdo es válido por un año con la posibilidad de extenderlo. Pienso que al final del primer año estaremos en condiciones de realizar un primer balance y de verificar los resultados concretos obtenidos aunque sea en forma experimental. Todo dependerá, entonces, de la estrecha cooperación entre la Direzione Generale per il Cinema y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que deberán estar preparados para poner en práctica los detalles técnico-operativos del protocolo del acuerdo que firmaremos en Mar del Plata.Por esta razón, es fundamental constituir en el plazo más breve posible el grupo de trabajo que identificará y definirá las dimensiones y la modalidad de intervención más apropiadas en relación a la distribución de películas argentinas en Italia y viceversa. Esta comisión, como establece el acuerdo, estará compuesta por representantes de las partes, por otros componentes de entes públicos de soporte y organizaciones interesadas.
-Hace años el cine italiano tuvo una gran difusión en la Argentina, algo que hoy no sucede. ¿Cree que estos acuerdos servirán para volver a los viejos tiempos?-Este es uno de los objetivos principales sin olvidar que el acuerdo se apoya sobre una sólida base de reciprocidad y serán por lo tanto puestas las condiciones operativas a fin de aumentar la difusión del cine argentino en Italia.
-¿Qué perspectivas hay de que eso suceda? -Estamos convencidos de que en Italia hay un real interés por el cine argentino. No por casualidad se ha hablado mucho, en los últimos tiempos, de un renacimiento del cine argentino, de un nuevo movimiento creativo, de una generación de directores en busca de nuevas vías, nuevas formas expresivas, si bien distintas a los canales y a las corrientes tradicionales del cine de este país. Desde este punto de vista, veo una interesante analogía con nuestro cine emergente y este es el motivo por el cual estoy convencido del real interés por el cine argentino por parte de nuestro público, donde hay una porción significativa de espectadores atentos y sensibles a nuevos lenguajes y experimentaciones.
- ¿Cree que el Programa Raíces contribuirá a un acercamiento entre los dos países, más allá de lo cinematográfico?-Los gobiernos de las Republicas Argentina e Italiana han querido siempre reforzar los lazos de amistad entre ambos estados y promover también la recíproca comprensión y conocimiento a través del desarrollo de las relaciones culturales y educativas y en este sentido han llegado a numerosos acuerdos en los últimos años. En la base de esos lazos está el origen italiano de una parte importante de la población argentina, lo cual contribuye a reforzar los intercambios culturales en todos los aspectos de la creatividad artística. Hablo de la existencia de una relación estable entre un país de gran tradición latinoamericana y un país europeo que posee, además de una vasta herencia cultural, una parte importante del patrimonio artístico mundial.
-Quiere hacer un comentario final? -Estoy particularmente feliz por la invitacion argentina para estar presente en el Festival de Mar del Plata. También estoy convencido, por las razones recién expuestas, de que en virtud de las sólidas raíces comunes tenemos que trabajar juntos para hacer más sólida y duradera la colaboración entre los dos países: desde este punto de vista nuestro acuerdo en el campo cinematográfico marca una etapa fundamental en la justa dirección.

domenica 21 marzo 2004

Nuovo libro di Gianni Profita con Prefazione del Ministro Mazzella


PREFAZIONE di Luigi Mazzella al libro di Gianni Profita "L’Europa dei film"
"C’è un'inversione di tendenza. Gli italiani hanno ripreso ad andare al cinema e frequenta le sale, che sono diventate più confortevoli e sono spesso collocate in completi e autonomi luoghi di loisirs. Questi centri richiamano i giovani con la varietà degli spettacoli offerti (cinematografici, televisivi, teatrali, sportivi) ma anche con la opportunità di socializzazione che vi è connessa. Ma se la rinnovata frequenza delle sale ha dato qualche sollievo agli esercenti, la prevalenza, sempre più accentuata del prodotto audiovisivo americano sul grande schermo, continua a dare seri pensieri all’imprenditoria produttiva che nel nostro Paese, a dispetto delle nostre tradizioni di grande creatività artistica, stenta a decollare. L’Industria cinematografica italiana, fortemente voluta a suo tempo dal fascismo, che la dotò di strutture ambiziosamente volte a renderla competitiva con quella hollywoodiana e a farne uno strumento utile di propaganda del regime, protetta paternalisticamente dai governi dell’Italia del dopoguerra, è ancora in attesa di una ripresa veramente soddisfacente. Gli ostacoli al decollo sono di varia natura, ma certamente non sono ad essi estranei fattori che hanno attinenza con il modo, forse errato, di confezionare il prodotto cinematografico italiano. C’è da chiedersi, cioè, se il cinema italiano, così come l’hanno immaginato e creato gli autori in questi ultimi decenni non si sia, nonostante il convinto consenso dei critici, progressivamente allontanato dai gusti del nostro pubblico sempre più orientati, per contrapposizione, verso il cinema statunitense. Certamente il conclamato e talvolta esaltato impegno "partitico" più che "politico" dei nostri autori, anche in ragione della sua astrattezza e
incongruità rispetto alla concreta realtà di un paese che era comunque in via di sviluppo e di progresso economico e sociale, ha distolto l’attenzione degli autori cinematografici dai problemi della gente, dalla sua storia e dalle sue radici, dalle vicende sentimentali ed emotive che alimentano, fuori dalle ideologie, la quotidianità del vivere. Ed ha contribuito ad allontanare dal nostro cinema almeno la metà degli italiani che non condivideva quella sorta di impegno. In altre parole, più che raccontare storie e penetrare psicologicamente i personaggi, il cinema italiano ha creato stereotipi artificiosi utili a supportare tesi ideologiche ed ha disegnato figure caricaturali e macchiettistiche, quando ha voluto, per contrappasso, ostentare comicità e disimpegno. Nella vita politica e amministrativa del Paese, il crollo delle ideologie ha fatto cadere molti schematismi fuorvianti e ha relegato in soffitta i sogni dei rivolgimenti rivoluzionari. Quanto è accaduto nei Paesi dell’Est europeo ha rappresentato una conferma diretta e drammatica delle conseguenze nefaste cui possono condurre non le utopie, sempre comprensibili sul piano umano e psicologico, ma le illusorie certezze di azioni dirette al raggiungimento di società perfette. Ma questo rinnovamento nella vita civile e politica del Paese non sembra avere toccato ancora la creatività dei nostri autori, con l’esclusione di qualche giovane talento. Abbandonate le posizioni "barricadere", apocalittiche, sfiduciate, spesso ciniche, riprendere il dialogo con il pubblico con storie più umane non si sta dimostrando impresa facile. All’impegno politico-partitico si è sostituita una fuga nei ricordi dell’adolescenza. Ne è venuto fuori un cinema minimalista, di piccole e modeste storie giovanili che interessano al più gli spettatori coetanei e/o amici degli Autori. Eppure ritornare alle storie che intrigano il pubblico è condizione necessaria per riconquistare le fasce di spettatori perdute. Dal punto di vista imprenditoriale, poi, la produzione
cinematografica italiana ha bisogno di svilupparsi come una vera e propria industria (come ce ne sono nel settore librario ed in quello delle "fiction" televisive). La ricerca esclusiva del risultato di grande valore artistico e l’ostentato disprezzo per quello definito commerciale, la protezioneesasperata dell’autore, ritenuto e riverito come demiurgo unico e intoccabile del momento creativo di un immaginario che per sua natura necessita del concorso di contributi artistici diversi, possono costituire dei veri ostacoli alla ripresa del cinema italiano. Il nostro legislatore è stato per lunghi decenni indotto dalle lobbies del cinema, sia quella intellettuale che quella imprenditoriale meno coraggiosa, a prevedere misure protezionistiche di stampo autarchico, premi governativi e attestati di qualità, incentivi a iniziative giovanili (e non) di sapore spesso goliardico e di natura quasi sempre velleitaria, connubi ibridi in pletoriche commissioni di grigi burocrati ministeriali, di interessati rappresentanti delle corporazioni o di spesso sedicenti uomini di cultura. Nell’intento di salvare capra e cavoli, di strizzare l’occhio ai produttori e ai distributori, di aiutare gli esercenti delle sale, di compiacere autori e critici, solleticandoli rispettivamente nel loro orgoglio creativo di forte caratterizzazione provinciale ed autarchica più che correttamente "nazionale", la normativa è stata per lunghi anni complice della disfatta del nostro cinema. Oggi le cose stanno cambiando. Il condizionamento di ogni forma di terrorismo culturale e di ogni istanza protezionistica è cessato. L’industria cinematografica può mettersi in grado di confezionare, senza false riserve, prodotti destinati alla vendita più diffusa ed estesa possibile e quindi commerciali, nel senso migliore del termine. La strada imboccata sembra essere quella giusta. Per favorire la creazione di film potenzialmente idonei ad affermazioni sul mercato interno ed internazionale, occorre porre un freno alla commistione nell’attività produttiva di elementi imprenditoriali con altri ad essi estranei e riguardare quella del cinema come ogni altra industria, bisognosa di finanziamenti e di sostegni, di aiuti per l’innovazione tecnologica e per il mantenimento e l’incremento dei livelli occupazionali, di agevolazioni fiscali, di ricerca, di sperimentazione, di strutture e infrastrutture adeguate a porre in Italia un polo produttivo importante, possibilmente di richiamo europeo. Non di altro. Tutto il resto è retaggio di quei miti e di quelle ideologie che in questo settore sono state più dure a morire. Ma se le totalizzanti visioni dei c.d. paladini dell’Arte e della Cultura (con le maiuscole) continuassero a imperversare e ad ostacolare il processo di industrializzazione del settore, il crollo definitivo dell’audiovisivo italiano sarebbe inevitabile a tutto vantaggio di quello di oltre oceano. Ma l’ottimismo può oggi prendere finalmente il sopravvento. Anche in Europa le nazioni hanno elaborato da tempo propri meccanismi di aiuto del tipo di quelli indicati sopra e, come emerge dalla ricerca di Gianni Profita, sembra soffiare un po’ dappertutto una sorta di spirito profondamente riformatore nell’individuazione di tali sostegni. Appare, dunque, di particolare interesse che le informazioni sulle "architetture" normative e le ipotesi migliorative circolino più agevolmente. Lo scambio di riflessioni, di idee e di esperienze, dovrà diventare un modello comportamentale dell’Europa che stiamo costruendo, tanto più alla luce della nuova Costituzione che indica nella cultura il terreno più agevole su cui integrare le differenze e valorizzare le diversità.
In realtà la Commissione Europea ha provato da tempo a definire e promuovere il cinema europeo, ma in modo sempre piuttosto timido e senza avere mai risolto il dilemma di fondo circa la potenziale esistenza di un cinema europeo che possa superare ampiamente la sua vocazione nazionale. In fondo non sembra però un gran male continuare a parlare di cinematografia francese, italiana, spagnola etc. Quel che in ultima analisi conta – e questo sembra certamente il filo conduttore del saggio di Profita – è che ci sia una maggiore consapevolezza da parte degli Stati che il cinema è fatto per essere visto. Senza trascurare le sperimentazioni o le opere prime che meritano certamente un proprio supporto, gli sforzi dei governi devono certamente stimolare una maggiore maturazione imprenditoriale a fronte di una riconosciuta ricchezza d’ispirazione che all’Europa certo non manca. L’intento analitico dell’autore, che ha voluto mettere a disposizione dei suoi studenti uno strumento di compendio, non difetta pertanto di una chiave di lettura, che vede nel cinema, oltre che un ingranaggio non trascurabile del sistema industriale, uno strumento formidabile per l’individuazione dell’identità culturale europea e per la formazione delle sue prossime generazioni".

mercoledì 10 marzo 2004

L’Europa delle coproduzioni : incontro tra Eurimages, Anica e Direzione Generale del Cinema

Nella cornice del Circolo Canottieri Aniene si è svolta la cena di benvenuto offerta dall’ANICA ai rappresentanti dei governi di 28 paesi europei riuniti a Roma per una riunione ufficiale di Eurimages, il Fondo del Consiglio d’Europa che finanzia la produzione europea. I delegati di Austria, Belgio, Bulgaria, Croazia, Cipro, Repubblica Ceca, Danimarca, Finlandia, Francia, Germania, Grecia, Ungheria, Irlanda, Islanda, Lettonia, Lussemburgo, Olanda, Norvegia, Polonia, Portogallo, Romania, Slovacchia, Slovenia, Spagna, Svezia e Turchia, insieme a quelli italiani, hanno applaudito il discorso del Presidente dell’organismo, il francese Jacques Toubon, già Ministro della Cultura e della Giustizia nei precedenti governi transalpini. Toubon ha ringraziato l’ANICA, sottolineando la grande rilevanza in campo europeo dell’Associazione e ha salutato il suo predecessore, l’avv. Gianni Massaro, ricordandone l’opera meritoria alla presidenza di Eurimages, oltre che il rapporto che li lega da decenni. Per il governo italiano, oltre al delegato Mario Liggeri, era presente il Direttore Generale per il Cinema, Gianni Profita, che, in apertura, ha salutato i convenuti sottolineando come fosse significativo che, per la prima volta, il benvenuto ai rappresentanti di Eurimages fosse dato unitamente dalle istituzioni e dall’industria.